LOS QUE EN VERDAD SON BIENAVENTURADOS

30 Oct 13 - 06:41

         Los que en verdad son bienaventurados

Luc 11:27  Mientras él decía estas cosas, una mujer de entre la multitud levantó la voz y le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste. Y él dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan.
La gloria de las madres son los hijos
son más bienaventurados los que “oyen” la palabra de Dios y la “guardan.” Porque, si la maternidad natural es gran dignidad, la palabra de Dios y su guarda hace ingresar en el Reino
La respuesta de Jesús a la mujer significa que la obediencia a Dios es más importante que su lugar en el árbol genealógico. El trabajo paciente de constante obediencia es incluso más importante que el abolengo de un hijo respetado
Por tanto, Jesús está diciendo que la gente debería darse cuenta de que él estaba hablando palabras de Dios sin necesidad de señales maravillosas que las confirmaran; su aceptación prevendría el tipo de recaída que se describe en el
11 . 27 , 28 Puede que sea un privilegio tener una cercana relación humana con Jesús, pero es mucho mejor un vínculo espiritual con un Señor que se manifieste en obediencia a la palabra de Dios
 Luc 8:21  El entonces respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la hacen.
8.21 Los verdaderos familiares de Jesús son los que escuchan y obedecen sus palabras. Escuchar sin obedecer no es suficiente. Como Jesús amó a su madre (véase Joh_19:25-27), así El nos ama. El nos ofrece una íntima relación familiar con El.
 
Mateo 12:50 hermano y familia es  hacer la voluntad  de Dios
Pro 28:9  El que aparta su oído para no oír la ley,  Su oración también es abominable.
 
Luc 6:47-48  Todo aquel que viene a mí, y oye mis palabras y las hace, os indicaré a quién es semejante.
-      cavó y ahondó y puso el fundamento sobre la roca
-      Luc 8:21  El entonces respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la hacen.
-      Isa 48:17  Así ha dicho Jehová, Redentor tuyo, el Santo de Israel: Yo Jehová Dios tuyo, que te enseña para provecho, que te conduce por el camino que debes andar.
-       
-      Mat 7:21  No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
-      Mat 7:22  Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?  Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.
-      Apo 22:14  Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida,(K) y para entrar por las puertas en la ciudad.
                               LOS SIMBOLOS DE LAS ESCRITURAS
Muchas veces la Biblia utiliza un lenguaje simbólico para enseñar. A menudo, verdades espirituales pueden
ser transmitidas con mayor realidad por el empleo de símbolos que traen una imagen a la mente humana.
Por tal razón, hay un número de símbolos utilizados a través de las escrituras con este propósito. Damos una
lista de aquellos que son más sobresalientes.
A. UN ESPEJO.
Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera
en un espejo su rostro natural.” (Stg. 1:23–25) Esto ilustra el poder revelador de la palabra.
B. UN CRÍTICO.
Porque la palabra de Dios … discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Heb. 4:12). “El
griego de Hebreos 4:12 se lee así: ‘La palabra de Dios es … un crítico de los pensamientos e intenciones del
corazón.’ “21
[p 26] C. UNA SIMIENTE—UNA SEMILLA.
Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y
permanece para siempre” (I P. 1:23). (Ver también Lc. 8:5–15, notar especialmente el verso 11, “La semilla
es la palabra de Dios”; Is. 55:10, 11; Stg. 1:18). Este símbolo sugiere el poder generativo de la palabra. Es
una palabra que da vida.
D. UN LAVADERO Y AGUA.
Para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra …” (Ef. 5:26). “Al
que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre” (Ap. 1:5b). (También Sal. 119:9; Jn. 15:3). El
lavadero estaba entre el adorador y el tabernáculo, proveyendo un medio de limpieza. La misma palabra que
revela la contaminación del hombre, también provee un medio de limpieza.
E. UNA LAMPARA Y UNA LUZ.
Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Sal. 119:105). (Ver también el verso 130).
Porque el mandamiento es lámpara, y la enseñanza es la luz …” (Pr. 6:23). Estos símbolos hablan de una
iluminación, guiando la influencia de la palabra en un mundo oscurecido. La palabra es aquella “… palabra
profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro
(II P. 1:19).
F. UN FUEGO.
¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová …?” (Jer. 23:29) “Y dije: No me acordaré más de él, ni
hablaré más su nombre; no obstante, había en mi corazón un fuego ardiente metido en mis huesos; traté de
sufrirlo, y no pude” (Jer. 20:9). De la forma en que está usada en estos versículos, la palabra “fuego” parece
sugerir un impulso y una energía consumidora. “Se enardeció mi corazón dentro de mí; en mi meditación se
encendió fuego, y así proferí con mi lengua” (Sal. 39:3).
G. UN MARTILLO.
¿No es mi palabra … como martillo que quebranta la piedra?” (Jer. 23:29). Esta figura sugiere el poder
de la palabra que se aplica constantemente y que eventualmente rompe aquel corazón tan duro como la piedra.
H. UNA ESPADA.
Y tomad … la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios” (Ef. 6:17). “Porque la palabra de Dios es
viva y eficaz, y más cortante que [p 27] toda espada de dos filos …” (Heb. 4:12). Esta es la única arma ofensiva
del creyente en su lucha contra los “principados” y “potestades” y “los gobernantes de las tinieblas de
este siglo … [y] huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Ef. 6:12).
I. UNA COMIDA.
Guardé las palabras de su boca más que mi comida.” (Job 23:12)
1. Leche.
Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis …” (I
P. 2:2) (Ver I Cor. 3:1, 2).
2. Pan.
No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mt. 4:4).
3. Carne (alimento sólido).
Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar
cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad
de leche, y no de alimento sólido. Y todo aquel que participa de la leche es inexperto en la palabra de
justicia, porque es niño; pero el alimento sólido es para los que han alcanzado madurez, para los que por el
uso tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.” (Heb. 5:12–14).
4. Miel. ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras! Más que la miel a mi boca” (Sal. 119:103).


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